María Fernanda Callejón habló de su separación del platense Ricardo Diotto, con quien tuvo a su única hija Giovanna. La actriz, en una entrevista con el sitio Teleshow, no se guardó nada y contó detalles de cómo fue el proceso en el que decidió cortar su relación con el "segundo amor" de su vida.
Habló de que se "sintió un mueble más de la casa" y que no se arrepiente de nada en su vida, "mucho menos de ese amor". También hizo referencia a "desencuentros" en la pareja, a la "terapia" con la que intentó salvar su matrimonio y se consideró una "cornuda pública"
Callejón contó que el músico y odontólogo nacido en nuestra ciudad, fanático del rugby y confeso hincha de San Luis, llegó a su vida en 2010, en un contexto profesional “muy sólido en referencia a mis objetivos”, y en medio de su "deseo creciente de la maternidad”. “Nunca me arrepiento de nada en mi vida, y mucho menos de ese amor. Pero hoy, sé que yo no era esa mujer”, aseguró, y agregó: “Ha sido un tránsito muy complicado. Yo nunca imaginé divorciarme de Ricky. Ni más ni menos, que del hombre que me acompañó en el camino de ser mamá”. Pero lo cierto es que reconoció que hace 10 meses “me costó horrores tomar la decisión. De hecho, en algún momento hasta creí que me sería imposible por el gran peso de la culpa que me significaba quebrar un proyecto familiar. Pero a su vez no lo estaba pasando bien. Ya no era eso lo que quería para mí. Y nos desencontramos. Nos desencontramos de manera tal que caímos en una crisis fatal”.
En ese sentido sostuvo que “desde entonces hice lo posible por salvar mi matrimonio. Lo que puedas imaginar y más. Propuse herramientas de todo tipo, incluso la terapia de pareja. Pero no tuve respuesta, algo que ni siquiera podría juzgar. Porque no lo juzgo. Tal vez del otro lado había incredulidad de que todo eso sirviera para recuperarnos o, quizás, la situación no se leía de igual modo”. Contó que hubo “muchos, muchos, muchos años de naturalizar situaciones” y que “ya no me sentía valorada como mujer, como mamá ni como profesional. Y esa desvalorización fue el primer gran impacto”.
María Fernanda Callejón: "Pasé a ser un mueble"
Allí fue cuando disparó una de sus frases más fuertes, al responder cuándo se dio cuenta que la relación con Diotto ya no iba más: “Cuando pasé a ser un mueble de la casa. Y no necesariamente el sofá del living o una mesa principal. No... ¡Un adorno! Sentía que mi palabra no pesaba. Que mis decisiones no pesaban. Que mi economía no pesaba. Que mi profesión no pesaba. O sea, yo era la nada. O tal vez, sólo alguien que cuidaba de una hija. Me sentí muy subestimada. La famosa frase: ´Vos sin mí no sos nada...’, yo la escuché varias veces, sí. Y oírla, no te digo en situaciones álgidas ni críticas sino en discusiones que pudieran parecer normales, es letal”. También dijo que la pandemia hizo lo suyo: “La necesidad de espacios propios, y paradójicamente, estar juntos entre cuatro paredes profundizó el desencuentro”.
Luego reveló que “me culpaba a mí misma y no dormía. Porque realmente pasé muchas, muchas, muchas noches sin lograr conciliar el sueño. ¿Cómo se lo diría a mi hija? Ninguno de los dos quería repetir historias personales. Sus padres se habían divorciado cuando él tenía cinco y los míos de muy grandes, y casi por nuestro pedido imperioso (se refiere al de ella y el de su hermana), de que lo hicieran de una vez por todas, porque la situación ya era insoportable”. Y al respecto agregó que “teníamos dos caras de la misma desdicha. Se había desatado en mí una lucha interna. Me sentía demasiado lejos. Y la armonía de la familia, había desaparecido”.
Los chats de Ricky Diotto: "Cornuda pública"
Cuando fue consultada si hubo terceros, Callejón fue contundente: “Sí. ¡Si fui una cornuda pública con dos semanas de escarnio mediático maravilloso!. Yo me enteré por televisión que él chateaba con una mujer y lo desmintió a morir. También dijo que “juro que la infidelidad es lo que menos me preocupó. Porque a pesar de lo dolorosa que podría resultar, soy hasta amorosa en ese sentido. Suelo correr el orgullo de la lado para ver la situación desde una perspectiva más humana. ¡¿Qué sé yo?! En medio de la crisis o el desencuentro, podés haberte cruzado con alguien amable con quien hablar. Es lógico que suceda, de un lado o del otro. ¡Le tocó a él!”.
Resaltó además que “el punto de impacto para mí no fue el chat sino lo que se decía en ese chat. Que no tiene que ver ni siquiera con mi relación íntima con él, sino con otra cosa fundamental sobre la que no comentaré”. Ahí fue cuando aclaró que “claramente yo no me separé por un chat y ni sé si lo haría, siquiera, por una infidelidad consumada. Todo es conversable si estamos predispuestos. Pero no está bueno cuando hay menores con acceso a Google. Repito, eso no fue el detonante, pero ayudó a tomar la decisión. El empujón que me llevó a decir: 'Basta'”.
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